Es el momento de impulsar las reformas estructurales necesarias para mejorar de manera sostenida la calidad del trabajo en España

UGT reclama continuar revalorizando el SMI en 2026, la aprobación urgente de una ley que reduzca la jornada máxima a 37,5 horas semanales, fortalecer los servicios públicos de empleo y mejorar la protección contra los despidos injustificados o ilegales

Fecha: 27 Ene 2026

persona calle

Los datos de la EPA del cuarto trimestre de 2025 publicados hoy registran un incremento de personas ocupadas de 76.200 personas, alcanzando un total de 22.463.300 personas empleadas, un nuevo máximo histórico. Por su parte, el número de personas desempleadas ha caído en 136.100 personas, dejando un total de 2.477.100. El desempeño del mercado laboral en este trimestre se ve determinado por distintas causas coyunturales. En primer lugar, la campaña de Navidad impulsa actividades como la logística, el transporte y el comercio, generando un efecto favorable. Por otro lado, algunos sectores, como la hostelería y el turismo, suelen verse afectados negativamente tras el periodo estival. En este contexto, el aumento de la ocupación y la disminución del desempleo constituyen un indicador de fortaleza del mercado laboral español.

Primeramente, la ocupación ha registrado una subida de 76.200 personas en el trimestre, un 0,3%. Además, teniendo en cuenta los efectos estacionales anteriormente mencionados, se constata que el empleo ha crecido un 0,9% respecto al trimestre anterior, lo que pone de manifiesto que la creación de empleo responde a una dinámica estructural positiva y no únicamente a factores coyunturales, algo que ya viene sucediendo desde la pandemia. Además, el empleo ha crecido en 605.400 personas respecto al mismo trimestre de 2024, un 2,8%. En consecuencia, durante el conjunto de 2025, el empleo ha crecido un 2,6% en promedio, 4 décimas más que en 2024, evidenciando la solidez de la creación de empleo en nuestro país. 

Por su parte, el número de personas desempleadas ha caído este trimestre en 136.100, dejando un total de 2.477.100 personas desempleadas, el mejor dato para un cuarto trimestre desde 2007. En términos desestacionalizados el desempleo también desciende un 1%, lo que demuestra una tendencia positiva del mercado laboral. También se recoge un descenso significativo del paro en términos anuales, al haber 118.400 personas desempleadas menos que hace un año, un 4,6% menos.

 Como resultado, la tasa de paro ha descendido 7 décimas frente al cuarto trimestre de 2024, hastaalcanzar el 9,9%, bajando del 10% por primera vez desde el primer trimestre de 2008. En el conjunto de 2025, el desempleo ha disminuido, en media, en 162.600 personas, lo que ha permitido situar la tasa de paro en el 10,5%, 8 décimas menos que el año anterior. Esta evolución confirma la capacidad de la economía española para seguir reduciendo el desempleo a la vez que se producen incrementos de las personas activas.

En este trimestre, la tasa de temporalidad se ha reducido significativamente en 5 décimas, un comportamiento que permite alcanzar el 15,1%, igualando el obtenido en el primer trimestre de 2025 y el que fue el mejor dato en toda la serie histórica. Esta cifra se sitúa 10,5 puntos por debajo de la registrada en 2021, antes de la aplicación de la reforma laboral. Asimismo, la tasa de temporalidad promedio de 2025 se sitúa en el 15,3%, 6 décimas por debajo de 2024, constatando la continuidad de los efectos positivos de la reforma laboral y su contribución a una mayor estabilidad en el empleo.

Hay que destacar que durante el año pasado el empleo entre los menores de 29 años ha crecido un 5%, 2,4 puntos por encima de la media. Se trata de un grupo poblacional que concentra habitualmente los salarios más bajos, por lo que es uno de los principales beneficiarios de las subidas del Salario Mínimo Interprofesional. En este sentido, la actualización del SMI en 2025 contribuyó simultáneamente a mejorar su capacidad adquisitiva y a elevar el empleo, lo que viene a reforzar los resultados que vienen arrojando los estudios empíricos más recientes en esta materia, que concluyen que políticas salariales adecuadas pueden reforzar el bienestar de las personas trabajadoras e impulsar la productividad sin afectar a la creación de empleo.

Los datos disponibles demuestran con claridad que la mejora de los derechos laborales y la subida sostenida de los salarios —empezando por el Salario Mínimo Interprofesional, que en 2026 se situará en 1.221 euros netos— no solo no destruyen empleo, sino que contribuyen a reforzarlo y a mejorar su calidad. La evolución positiva del mercado de trabajo, unida a la reducción sostenida de la temporalidad —ya en parámetros europeos—, al crecimiento salarial experimentado desde la reforma laboral de 2021 y a la mejora de la productividad laboral señalada por el Fondo Monetario Internacional, constituye una base sólida para reclamar con firmeza una subida clara y continuada de los salarios.
La buena marcha de la economía española y el sólido desempeño de muchas empresas, que han visto incrementados sus márgenes empresariales, deben traducirse en una mejora real de las condiciones de vida de quienes generan esa riqueza: más y mejores empleos, salarios dignos y jornadas laborales más compatibles con la vida personal y familiar.

Una política salarial adecuada no solo refuerza la cohesión social y reduce la pobreza laboral, sino que también impulsa la actividad económica y facilita el acceso a bienes esenciales, como la vivienda, especialmente para las rentas más bajas.

Esta mejora debe comenzar por una revalorización decidida del SMI, que debería haberse aprobado ya y orientarse progresivamente hacia los niveles de los principales países europeos —como Luxemburgo, Alemania, Francia, Países Bajos, Irlanda o Bélgica—, garantizando en 2026 un incremento no inferior al 3,1% que preserve el poder adquisitivo, siempre que no se vea neutralizado por una tributación efectiva en el IRPF. Este esfuerzo debe complementarse con una evolución salarial general a través de la negociación colectiva, especialmente en el marco del VI AENC, que debe actuar como palanca para consolidar mejoras reales en salarios, empleo y productividad.

El año 2025 ha consolidado una tendencia expansiva del mercado laboral que incluso mejora los resultados de 2024, pese a un contexto internacional marcado por la incertidumbre. Sin embargo, persisten carencias estructurales que exigen respuestas decididas desde las políticas públicas y desde el diálogo social.

El aumento del empleo, la mejora de su calidad y el avance de la productividad hacen inaplazable la reducción del tiempo de trabajo hasta las 37,5 horas semanales. Esta medida debe incorporarse al AENC y garantizarse para todas las personas trabajadoras mediante su inclusión en el Estatuto de los Trabajadores, superando una normativa obsoleta que mantiene la jornada máxima en 40 horas desde hace más de cuatro décadas. Esta rigidez provoca una distribución ineficiente del tiempo de trabajo y favorece una elevada parcialidad involuntaria, que en 2025 afectaba al 44,6% de quienes trabajaban a tiempo parcial, generando insuficiencia de ingresos y alimentando una pobreza laboral que alcanza al 16,2% de las personas ocupadas, situando a España entre los países con peores indicadores de la Unión Europea.

Por ello, UGT reclama la aprobación urgente de una ley que reduzca la jornada máxima a 37,5 horas semanales, una medida que mejoraría la productividad, la salud laboral y la calidad del empleo, y que cuenta con un amplio respaldo social.

Asimismo, el elevado desempleo de larga duración —que afectaba al 37% de las personas desempleadas en 2025— evidencia las limitaciones de las actuales políticas activas de empleo. Resulta imprescindible reforzar los servicios públicos de empleo, dotándolos de recursos suficientes para ofrecer una orientación individualizada y una intermediación eficaz que facilite la reincorporación laboral de quienes se encuentran en situación más vulnerable.

Por otro lado, la protección frente al despido continúa siendo un reto estructural. La normativa vigente no se ajusta plenamente a los estándares de la Carta Social Europea, dejando a muchas personas trabajadoras insuficientemente protegidas frente a despidos injustificados. UGT considera prioritaria una reforma que garantice la estabilidad en el empleo, la seguridad jurídica y un resarcimiento adecuado ante pérdidas de trabajo sin causa justificada.

En definitiva, los datos de la EPA del cuarto trimestre de 2025 confirman la fortaleza del mercado laboral español, con un desempleo en descenso y una creación de empleo récord, reforzada por los efectos positivos de la reforma laboral de 2021. Aprovechando esta dinámica favorable, es el momento de impulsar las reformas estructurales necesarias para consolidar empleos estables, mejorar de forma sostenida la calidad del trabajo, reducir el desempleo —especialmente el de larga duración— y garantizar que el crecimiento económico se traduzca en bienestar, derechos y oportunidades reales para el conjunto de las personas trabajadoras.

Datos de interés

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2025 publicada por el INE se produjo un incremento de la ocupación respecto al trimestre anterior de 76.200 personas, de manera que hay un total de 22.463.300 personas empleadas. Respecto al cuarto trimestre de 2024, el aumento es del 2,8%, por lo que se han sumado 605.400 personas empleadas más. Por sectores económicos, el empleo crece en este trimestre en todos ellos salvo en la industria, siendo el sector servicios donde más aumenta (78.300 más), seguido del sector primario (33.400) y después la construcción (2.300 más). En la industria cae en 37.800 personas. 

Por otro lado, el número de personas desempleadas ha descendido en 136.100 respecto al trimestre anterior. En consecuencia, hay en total 2.477.100 personas en situación de desempleo, el mejor dato desde el segundo trimestre de 2008. Y, por su parte, la tasa de paro desciende en 6 décimas, situándose en un 9,9%. En términos anuales, esta tasa ha descendido 7 décimas. Por otro lado, el porcentaje de parados de larga duración, es decir, las personas que llevan en búsqueda de empleo más de un año, han aumentado hasta el 36,3% del total, 2,1 puntos más que el trimestre anterior. En total, se registran 900.800 personas desempleadas en estas circunstancias. 

En lo que respecta a la población asalariada, el aumento es de 51.300 personas, por lo que hay 19.159.100 personas asalariadas en total. Las personas con contrato indefinido aumentan en 127.900 personas, mientras que las que tienen un contrato temporal descienden en 76.500. Con ello, la tasa de temporalidad se reduce en cinco décimas respecto al tercer trimestre del año, situándose en un 15,1%, la tasa más baja de toda la serie histórica del INE repitiendo la misma cifra que en el primer trimestre de 2025. 

Además, en este trimestre hay 16.260.000 personas asalariadas con contrato indefinido, 547.500 más que hace un año, a la vez que las personas con contrato temporal se han incrementado en 22.400 en los últimos doce meses. 

Distinguiendo por tipo de jornada, el empleo a tiempo completo ha descendido en 130.900 personas este trimestre, mientras que el empleo a tiempo parcial aumentó en 182.200 personas. Por su parte, la parcialidad involuntaria aumentó hasta el 44,1%, un valor sumamente alto. Esto implica que casi la mitad de las personas trabajadoras a tiempo parcial están en esta modalidad contractual por no poder encontrar trabajo a jornada completa. En términos anuales, suben las personas asalariadas con contrato indefinido y a tiempo completo en 569.400.  

Por último, el número de hogares con todos sus miembros activos en paro se ha reducido en 18.500 respecto al trimestre anterior. En total, hay 772.300 hogares que se encuentran en estas circunstancias, por lo que es imprescindible reformar las políticas activas de empleo para impulsar la creación de empleo de calidad y reducir este problema tan extendido.
 

 


Fuente: UGT