Por el derecho al trabajo de las personas trans

A pesar del gran avance legislativo en materia de igualdad, UGT Madrid recuerda que aún subsisten desigualdades y discriminaciones hacía en colectivo LGTBI y reclama la aprobación de una ley integral para la igualdad de trato y de oportunidades y la no discriminación.

Desde UGT Madrid subrayamos la necesidad de actuar en los centros de trabajo mediante una acción sindical inclusiva y la introducción de cláusulas específicas en los convenios colectivos, destinadas a combatir la LGTBIfobia, erradicar conductas discriminatorias, y garantizar la equiparación de las condiciones laborales.

Este año se cumplen 15 años desde la aprobación de la Ley 13/2005 que modificó el Código Civil permitiendo el matrimonio entre personas del mismo sexo. A partir de ese momento se equipararon todas las parejas, independientemente del sexo, en una misma figura jurídica, el matrimonio, y en consecuencia, otros derechos como la adopción conjunta, los permisos laborales, la herencia o el derecho a la pensión de viudedad.

La aprobación de la ley de matrimonio entre parejas de un mismo sexo supuso el triunfo de la igualdad y un paso decisivo hacia la eliminación de este tipo de discriminación, pero subsisten desigualdades y discriminaciones en otras esferas, entre ellas en el ámbito laboral.

Y para ello, es fundamental actuar en los centros de trabajo para combatir la LGTBIfobia y erradicar conductas discriminatorias, tanto directas como indirectas por parte de compañeros y compañeras o del personal de dirección, pero el Estado no debe eludir su responsabilidad y debe garantizar la igualdad a través de una norma integral que ampare e introduzca los mecanismos necesarios para impedir situaciones discriminatorias basadas en motivos personas o sociales.

La Unión General de Trabajadores defiende la dignidad de todas las personas trabajadoras mediante una acción sindical inclusiva en los centros de trabajo para detectar y atajar situaciones donde los trabajadores y trabajadoras son o puedan ser víctimas de acoso y/o mobbing, o ser despedidos por motivo de orientación sexual.

Con una reforma laboral que ha significado una pérdida de poder de la negociación colectiva, y el riesgo que eso conlleva de pérdida de derechos de las personas trabajadoras, hoy más que nunca deben fomentarse las políticas como la igualdad de trato y de oportunidades, mediante la introducción de cláusulas específicas en los convenios colectivos que garanticen la equiparación de las condiciones laborales.

La “salida del armario” puede conllevar represalias, incluso la pérdida del puesto de trabajo. Por ello, la visibilización es un instrumento imprescindible de normalización para erradicar totalmente las discriminaciones y desigualdades que se producen en el ámbito laboral.

Sabemos que en los centros de trabajo, las personas trabajadoras LGTBI tienen que hacer frente a formas violentas de discriminación ejercidas contra ellas por diferenciarse de un modelo tradicionalmente heterosexual, burlas, acoso laboral, vejaciones, exceso de tareas, peores condiciones laborales, impedir su promoción profesional, reconocer una categoría laboral más baja que la que realmente le corresponde, etc., son algunos de los actos de LGTBIfobia en el empleo.

A esto tenemos que sumar aquellos comportamientos discriminatorios indirectos, que surgen como consecuencia de los valores sociales y culturales, y que siguen suponiendo una merma para la salud psicológica de las personas del colectivo LGTBI.

Frecuentemente la discriminación no se plasma en acciones o comentarios dirigidos directamente a la persona LGTBI, sino en un deterioro de las relaciones laborales por prácticas como, por ejemplo, comentarios despectivos hacia las personas LGTBI por parte de sus compañeros y superiores.

LAS PERSONAS TRANSEXUALES

Durante muchas décadas han llevado el lastre de la discriminación, del desprecio y de la descalificación por parte de diferentes entes de la sociedad. Por ello, las personas transexuales, padecen fundados temores a ser perseguidas y cobra especial relevancia el miedo a la persecución por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, el entorno religioso, social y cultural de sus países de origen, ya que de estas circunstancias se alimentan situaciones tales como el rechazo familiar, la pérdida de amistades, de relaciones afectivas, la falta de derechos, si no de derecho sí de hecho, de las actitudes de desprecio (transfobia) y de la discriminación laboral.

Todo esto nos lleva a plantear la necesidad de desarrollar programas de sensibilización, en todos los ámbitos de la sociedad. Durante años el mercado laboral ha estado prácticamente cerrado a las personas trans.

Las cifras de desempleo dentro de este colectivo son alarmantes presentan una tasa de paro en el entorno al 70%. Como consecuencia de la situación en que viven, muchas de estas personas han acabado en estado de extrema exclusión social.

A pesar de que se han ido aprobando leyes en diversas comunidades autónomas para paliar este grave problema, la discriminación hacía quienes tienen identidades de género no normativas, aún persiste en el ámbito del empleo que se traduce en dificultad para mantener el puesto de trabajo durante el proceso de reasignación, rechazo o exclusión y problemas de autoestima en el trabajo durante su transición, sobre todo, si el puesto de trabajo es anterior al proceso de trans-identidad, dificultades en la petición reiterada de permisos para visitas médicas que puedan provocar la no renovación del contrato laboral y prejuicios del empresariado respecto a la contratación laboral de estas personas.

Para garantizar a las personas trans la igualdad y la dignidad en el empleo se requiere, a juicio de UGT, la inclusión en los convenios colectivos de una declaración expresa que garantice la no discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género.

El cumplimiento del derecho de igualdad de oportunidades en los procesos de selección para el acceso al empleo, la contratación, las condiciones de trabajo, la clasificación profesional y la remuneración salarial, la estabilidad en el empleo, y la igualdad salarial en trabajos de igual valor.

Finalmente, desde UGT consideramos que es necesario considerar las fobias que sufren las personas diversas como riesgo psicosocial, velar por el cumplimiento de los derechos de las personas trans como colectivo especialmente vulnerable e implantar una cultura empresarial de la diversidad.