ORGULLO UGT MADRID

 

Un año más, UGT Madrid se suma a los actos de celebración y reivindicación con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBI.

 Este 2021 especialmente, cuando los terribles efectos de la pandemia de covid-19 aún se hacen sentir y comenzamos, poco a poco, a recuperar la visibilidad pública de nuestras acciones, queremos poner de nuevo toda la intensidad y sumar nuestros esfuerzos como organización sindical comprometida con  la la lucha del colectivo LGTBI.  Desde UGT Madrid hace tiempo que  hicimos nuestra su causa, y solidariamente seguimos reivindicando  los derechos, la justicia social, la igualdad, la libertad y la dignidad de las personas LGTBI.

En esta ocasión queremos poner el foco en la situación que sufren miles de personas LGTBI en sus países de origen y que, sufriendo la persecución, instigación, amenazas, violencia de todo tipo e incluso torturas y peligro real de muerte, se ven obligadas a huir de su tierra y solicitar protección internacional. Lograr el amparo necesario de un estado de derecho es la única esperanza  que les queda de recuperar sus vidas, su libertad y la dignidad arrebatadas, dejando atrás territorios y sociedades que se las niegan por el mero hecho de ser.

Bajo el hashtag #UGTRefugioDeDerechos,  desde la Secretaría de Mujer, Igualdad y Movimientos Ciudadanos de UGT Madrid hemos programado una serie de actos, con la colaboración de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado) y la asociación KifKif para visibilizar, con motivo del Día Internacional del Orgullo LGTBI 2021, la situación de miles de personas que, debido a su identidad u orientación sexual huyen de las múltiples persecuciones, legales, culturales y sociales que les acechan:

En cuanto a la persecución legal, pertenecer al colectivo LGTBI es considerado un crimen por la legislación de 69 países dentro de la ONU, en más de 40 estados se restringe su libertad por ley, imponiéndose penas de cárcel por actos que muestren distinta identidad u orientación sexual, en una docena de países  las personas transexuales son  perseguidas abiertamente, finalmente,  en 6 países la violencia institucional ejercida contra el colectivo LGTBI llega a llevar aparejadas condenas de pena de muerte.

Pero también se da en gran medida una persecución social y cultural. Incluso en países con leyes que no penalizan la pertenencia al colectivo LGTBI, las convenciones sociales retrógradas y una cultura de la intransigencia y la anulación contra quien se muestra diferente, desencadena una pesadilla de discriminación continuada que impregna todas las facetas de la vida, desde la incomprensión y el rechazo familiar hasta el acoso y la extorsión ejercida por grupos que, en muchos casos son tácitamente tolerados por la moral tradicionalista dominante.

Personas LGTBI abocadas a escapar de la violencia y el miedo que les oprime en sus países de origen que sufren durante su desesperado éxodo un doble trauma: el que supone huir de tu país, que une en la tierra de las raíces rotas a todos los refugiados del mundo, más el sufrimiento de la persecución por su identidad u orientación sexual. Desarraigo, precariedad, xenofobia y racismo como compañeros de viaje camino de un lugar seguro que no siempre se logra alcanzar.

Las razones que contempla el derecho internacional para pedir asilo incluye la persecución en el estado de origen por  “pertenencia a un grupo social determinado”. Sin embargo, la Convención de Ginebra que recoge este derecho, que data de 1951, no contempla específicamente a las personas LGTBI. A día de hoy algunos países, entre ellos España desde el año 2009,  han adaptado sus leyes y reconocen la pertenencia  a este colectivo como razón concreta de discriminación que motive la solicitud de protección internacional, desgraciadamente no son muchos. No es tarea fácil para los refugiados por razón de identidad u orientación sexual, encontrar un puerto seguro, pero incluso cuando la huida termina en un estado que consideramos protector y garante de los derechos humanos, los trámites de petición de asilo y la resolución de los expedientes se convierten en una carrera de obstáculos con final incierto.

Esto está ocurriendo en nuestro país. España se ha convertido en uno de los estados que más solicitudes de asilo recibe por parte de personas LGTBI perseguidas. En el momento actual, las resoluciones favorables a la concesión del reconocimiento como refugiado suponen un porcentaje exiguo, además el retraso en la resolución de estos expedientes hace que miles de personas permanezcan en un limbo legal durante meses y meses sin seguridad alguna de que, finalmente consigan el asilo.

Pero este acoso al colectivo LGTBI no se circunscribe solo a remotos países que podamos considerar tercermundistas, muy cerca de aquí, dentro de la avanzada y vieja Europa, se están produciendo involuciones legislativas que, como en los casos de Polonia y Hungría, suponen un verdadero atentado contra el espíritu de la políticas de la Unión  y de los derechos Humanos.

En Polonia se viene practicando un continuado acoso a las personas LGTBI, asfixiando cualquier instancia implicada en la promoción de la inclusión y la tolerancia a la diversidad, declarando espacios y municipios “libres de LGTBI”, o lo que es lo mismo, lugares al margen de los Derechos Fundamentales de las Personas.

En Hungría, la ley recientemente aprobada, llega a limitar el derecho fundamental a circular libremente en la UE al no reconocer  la paternidad ni la legalidad del matrimonio de personas LGBTI.  Prohíbe también el cambio registral de las personas transexuales y proscribe la formación en respeto a la diversidad sexual en los centros educativos.

UGT, junto con CCOO, y los partidos políticos IU, Podemos y PSOE ha impulsado una declaración conjunta contra la aprobación de esta normativa homófoba por parte del gobierno ultraconservador del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, un atentado frontal contra la igualdad y los Derechos Humanos. Con esta acción reclamamos al gobierno de España y al CE que exijan a Hungría la vuelta a la senda del derecho, de la dignidad, de la decencia que deben imperar en el seno de cualquier país que se reconozca en los valores fundamentales de la Unión Europea.

La discriminación por motivos de identidad y orientación sexual está mostrando una preocupante tendencia al alza en Europa, repuntando vergonzosamente los ataques a personas LGTBI, en unas sociedades que consideramos avanzadas y necesariamente diversas.

El retrógrado discurso de la extrema derecha, junto a sus principios básicos de desigualdad, como la secular subordinación de la mujer, suma un mensaje de  odio y violencia contra cualquier “anomalía” en su estrecho universo mental, señalando entre sus víctimas a las personas LGTBI y migrantes,  poniéndolas en la diana de todo tipo de ataques y persecución. También dentro de nuestro país, estas voces que propugnan una regresión en derechos a oscuras épocas totalitarias, socaban la convivencia y hacen más necesaria que nunca, la unión de todas y todos los demócratas en la tarea común de defender la paz, la igualdad y los derechos fundamentales como base de nuestra sociedad.

Desde UGT Madrid, nos situamos en esa línea de fuego. Nuestra organización, después de casi 140 años de lucha por el progreso, la democracia y el afianzamiento de derechos, no puede sino perseverar en su firme compromiso contra todo tipo de autoritarismo, discriminación y persecución. UGT pone en el centro de su acción  combatir todo tipo de discriminación para todas las personas, independientemente de su identidad u orientación sexual, tanto en los centros de trabajo, negociando y acordando medidas y cláusulas de protección en los convenios colectivos para salvaguardar los derechos de las y los trabajadoras del colectivo LGTBI, como en el conjunto de la sociedad.

Según los últimos sondeos realizados, un 75% de los trabajadores y trabajadoras de España, han presenciado agresiones verbales, comentarios despectivos, insultos o burlas hacia personas LGTBI. El 44% de las personas LGTBI ocultan su identidad u orientación sexual para encontrar trabajo. El 20% de las personas transexuales confiesa haber vivido violencia sexual en el empleo… Estos datos demuestran la existencia de LGTBIfobia en nuestro entorno laboral.  Ante esta situación, es preciso implantar protocolos contra el acoso por  identidad orientación sexual, pero no es suficiente.

Es fundamental visibilizar, sensibilizar y concienciar, así como mejorar la formación en materia de igualdad y diversidad e identidad sexual para combatir en todo momento, en todas partes, la discriminación que siguen sufriendo las personas miembros del colectivo LGTBI.

Y en ello estamos. Desde UGT Madrid, os animamos a acompañarnos y participar en los actos que hemos organizado para conmemorar este Día Internacional del Orgullo LGTBI 2021, (ver programa de actos). Nos vemos en la marcha del Orgullo LGTBI del próximo día 3 de julio, en clave de celebración y reivindicación de los derechos LGTBI.

Ahora, más que nunca, somos #UGTRefugioDeDerechos.