Manifiesto conjunto día 28 de abril

 

28 de Abril de 2022, Día Mundial de la Seguridad
y la Salud en el Trabajo
La prevención en el centro de la recuperación
Hacer de la salud laboral un derecho fundamental

Tras dos años de pandemia por la COVID-19, se ha puesto de manifiesto que la salud pública y la salud laboral deben de ir de la mano. Ha quedado patente que garantizar las condiciones de seguridad y salud en los centros de trabajo ha sido una de las claves para contener y controlar la transmisión de virus en el conjunto de la sociedad.

Es el momento de empezar a evaluar los efectos que en términos de salud está teniendo esta tragedia. Más de 11 millones de contagios y de 100.000 muertes en España desde el inicio de la pandemia son la demostración más visible de la dimensión del problema, pero a medida que pasa el tiempo van aflorando otras cuestiones que afrontar, como las derivadas de los casos de COVID persistente, con consecuencias laborales para quienes lo sufren y que exigen de políticas de prevención y de seguridad social específicas que aún no se están desarrollando. Y siguen pendientes otras como que, en nuestro país, la COVID-19 sigue sin ser incluida en el listado de enfermedades profesionales, lo que hace que muchas personas trabajadoras queden desamparadas y sin la prestación que merecen.

La pandemia también ha servido para poner en la palestra el grave problema de salud mental en nuestra sociedad. Los sindicatos ya veníamos denunciando con anterioridad como la precariedad y el deterioro de las condiciones de trabajo están afectando a la salud de la población trabajadora. Las patologías derivadas de la exposición a los riesgos psicosociales no se consideran como enfermedad profesional y los trastornos mentales apenas se notifican como accidente de trabajo. Es imprescindible y urgente desarrollar legislación específica e impulsar políticas públicas para afrontar este problema de primer orden, donde los servicios públicos de salud pueden impulsar diagnósticos de sospecha cuando llegan a sus consultas patologías susceptibles de ser de origen profesional.

Los accidentes de trabajo con baja repuntan un 27% respecto al año anterior, como cabía esperar después de un 2020 en el que disminuyeron por el frenazo de la actividad productiva debido al inicio de la pandemia. La vuelta a la actividad productiva en el año 2021 en la Comunidad de Madrid nos demuestra el incremento en accidentes mortales en sectores como la construcción, lo que hace urgente el mantenimiento y fortalecimiento del VI Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid, un plan de lucha contra la siniestralidad laboral. No nos podemos resignar a que haya 86.566 accidentes de trabajo y 79 muertes en el año 2021. Cuesta mucho digerir cómo año a año siguen produciéndose muertes por causas fácilmente prevenibles y evitables como las caídas en altura, golpes o atrapamientos. Es de gran importancia tener en cuenta las condiciones laborales de las trabajadoras y los trabajadores de la comunidad, ya que 38 personas fallecieron a consecuencia de diferentes enfermedades como ictus, infartos, derrames, etc., ligadas a estas condiciones laborales.

El subregistro de enfermedades profesionales en Madrid se ha intensificado durante el periodo de pandemia. Los escasísimos 917 partes comunicados de baja por enfermedad profesional en 2021 se alejan mucho de la realidad. El procedimiento de notificación y registro es absolutamente inoperante, priva a las personas trabajadoras del reconocimiento del origen laboral de su enfermedad y del acceso a las prestaciones a las que tienen derecho, además de tener un impacto directo en la prevención porque lo que no se registra no existe y, por lo tanto, no se previene. Y si en algún tipo de patologías es especialmente escandalosa esta ineficacia es, en los cánceres de origen laboral. En 2021 sólo se han comunicado 6 partes de enfermedad profesional por agentes cancerígenos.

Es el momento, los acuerdos son de gran importancia en nuestra comunidad, poder reforzar el diálogo entre las diferentes administraciones públicas y los agentes sociales. Es indispensable para proteger la salud de las personas trabajadoras madrileñas que ese diálogo se vea reflejado en una cultura preventiva real en las empresas.

 

Presentamos el informe en el que se  analizan los datos correspondientes al V Plan Director de Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid 2017-2020  y el primer año de VI Plan Director: