La precariedad laboral mata

Las conferencias han corrido a cargo de Ana García de la Torre, Secretaria de Salud Laboral de UGT, y Susana Huertas, Secretaria de Salud Laboral y Desarrollo Territorial de UGT Madrid.

Susana Huertas ha centrado su intervención en los elevados costes de la siniestralidad laboral. Por una parte, el coste irreparable de la vida de los trabajadores y trabajadoras que la pierden como consecuencia de un accidente laboral. También el de aquellas personas que sufren accidentes de gravedad con secuelas físicas y psicológicas profundas.

También hay que considerar el terrible coste que supone para las familias de las víctimas y a todo ello hay que sumar el coste social y económico del elevado número de accidentes laborales que se producen en la Comunidad de Madrid y en el País.

En este sentido, UGT considera que desde todos los ámbitos: administraciones públicas, empresas y la propia sociedad, debería dar una mayor importancia a la prevención y la cultura preventiva con el fin de reducir y eliminar estos elevados costes derivados de la siniestralidad laboral.

La Secretaria de Salud Laboral de UGT, Ana García de la Torre, ha recordado que en 2021 continúa la trágica estadística de los accidentes laborales: se produjeron 1.137.523, de ellos 705 mortales. Cada día mueren dos personas como consecuencia de su trabajo. Además, en lo que va de 2022 han fallecido ya 162 personas. 

Ha remarcado que la principal causa de muerte en el trabajo son los infartos y derrames cerebrales, que se asocian a los riesgos psicosociales. Riesgos que se acrecientan con unas condiciones laborales precarias. Así, según los datos estadísticos de accidentes laborales correspondientes al año 2020, los asalariados con contratos temporales presentan índices de incidencia superiores a los que tienen contratos indefinidos (los primeros tienen una incidencia de 3.972,9 accidentes por cien mil trabajadores y los segundos de 2.286,4 accidentes por cien mil trabajadores). La parcialidad de los empleos, la prolongación de las jornadas de trabajo, la inestabilidad laboral, o las malas condiciones de trabajo son elementos que incrementan las probabilidades de que se produzcan accidentes laborales y enfermedades profesionales. Por ello, hay que poner el acento en la consecución de trabajos decentes y dignos. 

García de la Torre ha recordado que la reforma laboral, acordada en el marco del diálogo social, mejora sustancialmente las condiciones de las personas trabajadoras, al combatir la precariedad laboral, una precariedad que mata. Pero no es suficiente. 

UGT reclama la apertura inmediata de una mesa de diálogo social en materia de siniestralidad laboral que acuerde medidas urgentes; articular un Plan de Choque que incida en la reducción de los riesgos psicosociales; modificar y adaptar la ley de Prevención de Riesgos Laborales a las nuevas realidades del mundo del trabajo; y crear la figura del Delegado Territorial y/o Sectorial de Prevención para llegar a todas las empresas, incluso en las que no hay representación sindical, entre otras cuestiones.

El Plan de Choque debe incidir en acabar con la mercantilización de los Servicios de Prevención Ajenos; reclamar una mayor inversión por parte de las empresas y las Administraciones Públicas en prevención de riesgos laborales; reforzar al Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, para que no se vea limitado por la falta de recursos y a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (tal y como recomienda la OIT debe haber como mínimo 1 inspector por cada 10.000 trabajadores).