La indiferencia nos hace cómplices

AYUDA PARA LOS REFUGIADOS: LA INDIFERENCIA NOS HACE CÓMPLICES

Del 12 de diciembre al 25 de enero. Están habilitados distintos puntos de recogida, siendo en el hall de la Avd. América 25 el centro neurálgico de UGT Madrid
 
El drama migratorio que comenzó hace casi cinco años en el Mediterráneo, sigue produciéndose en silencio. Sin duda el mayor éxodo humano desde la Segunda Guerra Mundial, que sigue atravesando mares para llegar hasta Europa donde soportan situaciones inhumanas miles de personas después de huir de la guerra en Siria o el terror talibán en Afganistán.
La tensión es enorme porque la situación es muy precaria. Algunos esperan meses, durmiendo en tiendas de campaña donde se hacinan 15 o 20 personas. Otras llevan hasta dos años esperando su traslado a Atenas u otras ciudades griegas que lamentablemente depende de la nacionalidad de los refugiados.
El traslado tampoco garantiza mejores condiciones. Hace pocas semanas, el Gobierno llevó al continente a unas 1.500 personas, pero las dejó en otro campamento. Las sacó de unas tiendas para llevarlos a otras.
Mientras las llegadas de migrantes se han reducido a la mitad en España, contenidas por Marruecos y han caído en torno al 80% a Italia, fruto del cierre de puertos italianos a los barcos de rescate y a los acuerdos con los guardacostas libios, Grecia se ha convertido de nuevo en la primera puerta de entrada de migrantes y solicitantes de asilo en la UE.
Durante casi tres años, Turquía ha bloqueado las llegadas y ha aceptado miles de refugiados devueltos en virtud del acuerdo con la UE, pero en el momento en el que los fondos europeos —unos 3.000 millones de euros— han dejado de llegar, las islas griegas están volviendo notar el incesante éxodo de solicitantes de asilo. Más de 41.500 personas migrantes y refugiadas han llegado a Grecia en lo que va de año
La situación de Lesbos no es muy diferente a las otras islas griegas, al menos en términos de hacinamiento y falta de servicios. En Moria hay un retrete para 90 personas o una ducha para cada cien. Son más de 16.000 personas, a pesar de que la capacidad máxima del campo de refugiados es de 6.000, atrapadas allí después de huir de guerras y climas de violencia. Un 40% son menores y también hay ancianos y mujeres embarazadas.
Llevamos años advirtiendo de las consecuencias de la falta de medios y del total abandono de estas personas que llaman sin éxito a las puertas de Europa: casos de desnutrición, trasmisión de enfermedades, inseguridad y, sobre todo, un grave deterioro de la salud mental de personas que cargan con graves traumas.
Hace un año escaso, MSF denunció un preocupante aumento de los intentos de suicidio y autolesiones de menores en el campo de Lesbos. Niños que permanecen en silencio absoluto, crisis de ansiedad, ataques de pánico, miedo y desconfianza.
Todos los líderes de la UE son responsables de esto. Han dejado la asistencia de miles de personas casi totalmente en manos de organizaciones de ayuda humanitaria.
Están eludiendo sus responsabilidades y además aplican una política de contención de la migración que claramente no funciona y genera más sufrimiento y riesgo para las personas que afea que la UE sólo envíe personal de FRONTEX —la agencia de control de fronteras de la UE— en lugar de recursos materiales y humanos para esta crisis humanitaria.
Por todo ello, nos hemos sumado a la llamada de SOS de los cooperantes españoles trabajan en el Campo de Refugiados de Lesbos.

CAMPAÑA: LA INDIFERENCIA NOS HACE CÓMPLICES
Sin comida, sin productos básicos de higiene, sin asistencia médica, huyeron de guerras, del hambre, de persecuciones…. dejando atrás sus raíces y se encontraron en este infierno dantesco en el que su supervivencia depende de las ayudas de las personas libres, ciudadanos de un mundo libre y rico podemos hacerles llegar.
Más del 60% de la población de la población refugiada son mujeres y niños de corta edad. Para ellos la situación es, si cabe, más dura. No hay leche maternizada, no hay pañales ni compresas. No hay asistencia sanitaria