UGT reclama medidas para evitar la cronificación

SITUACIÓN DE LAS FAMILIAS PERCEPTORAS DE LA RMI – COMUNIDAD DE MADRID

UGT RECLAMA MEDIDAS PARA EVITAR LA CRONIFICACIÓN

El número de familias perceptoras de la Renta Mínima de Inserción en la Comunidad de Madrid durante en 2018 alcanzó a cerca de 33.000 familias y a un total de 106.746 personas.

En 2018, en la Comunidad Autónoma de Madrid, el importe de la prestación económica que recibió la primera persona de la familia perceptora se situó en los 400€, la segunda persona de la unidad familiar 112,67€ y la tercera y siguientes 75,11€, siendo la cuantía máxima de la Renta Mínima de Inserción de 735,90€ mes.  

Hay que señalar que durante el pasado año, de acuerdo con los datos oficiales recogidos en un informe elaborado por la Secretaría de Políticas Sociales de UGT Madrid, ha habido una disminución en el número de familias perceptoras del 7%. Si en 2017 el número de familias perceptoras alcanzaba a 35.483, en 2018 el número descendió a 33.000 familias.

Se rompe así una tendencia ascendente en el número de familias perceptoras que se registraba desde el inicio de la crisis económica de 2008, a excepción de la ligera disminución de 2013 (-0,6% respecto al número de familias perceptoras de 2012).

La inversión en el año 2018 ascendió a 152.559.867,83€ que supone un retroceso de 16.066.612,47€ con respecto al año anterior, rompiendo el aumento de la inversión que se venía realizando desde el año 2008.

Hay que señalar que el objetivo de la prestación económica de la Renta Mínima de Inserción es el de cubrir las necesidades básicas de las personas que carecen de los recursos económicos suficientes, proporcionándoles la garantía de subsistencia y, a la vez, proporcionar asesoramiento y acompañamiento en los procesos de intervención social, vinculados a la normalización y a la inserción laboral.

LA DISTRIBUCIÓN DESIGUAL DE LAS FAMILIAS PERCEPTORAS

Ahora bien, en relación con la RMI hay que señalar una serie de aspectos para la reflexión.

En primer lugar, la distribución desigual de las familias perceptoras por un lado concentradas en Madrid Capital y, dentro de la Capital, entre los diferentes distritos, que refleja las desigualdades territoriales existentes en la Comunidad de Madrid

Hay una concentración muy acentuada de familias perceptoras en el Municipio de Madrid, hasta alcanzar el 55,91%. El resto se distribuye por las principales localidades de la Comunidad principalmente localizadas en el sur y el este de la Región, destacando entre las localidades con mayor número de familias perceptoras Parla (4,48%), Móstoles (3,25%) y Fuenlabrada (3,24%).

Reparto desigual que también queda marcado en relación con los distintos distritos de la Capital: los distritos con más familias perceptoras son Puente de Vallecas (18,49%), Carabanchel (10,99%), Villaverde (8,81%), Usera (8,48%), Villa de Vallecas (7,52%) y Latina (6,91%), que acumulan el 61,2% del total.

En el polo opuesto encontramos los distritos de Bajaras (0,43%), Salamanca (0,69%, Retiro (0,69%), Chamartín (0,80%) y Chamberí (0,87%).

CARACTERÍSTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS DE LA POBLACIÓN PERCEPTORA

En cuanto a los datos sociodemográficos, las mujeres son mayoritariamente las perceptoras de estas ayudas que llegan a 20.462 perceptoras del RMI y que representan el 62% del total.

Vemos que entre las personas que viven solas y son perceptoras de la RMI hay una abrumadora mayoría de hombres frente al número de mujeres.

Pero si analizamos la tipología de las familias perceptoras, observamos que existen diferencias muy significativas por razón de género.

En contrapartida, cuando comparten unidad familiar con hijos, el 41,46% son mujeres frente al 5,98% de hombres.

Según la actividad laboral, en ambos sexos predomina estar activos no ocupados, el 84,61% de los hombres y el 75,9 de las mujeres. El porcentaje de ocupados es ligeramente superior en hombres (12,68) que en mujeres (9,15%), y los no activos al contrario, 14,95% de las mujeres y solamente el 2,53% de los hombres.

Atendiendo al nivel de estudios, encontramos mayor formación en los hombres, con porcentajes más alto de estudios de secundaria, formación profesional de grado medio, grado superior y grado universitario y similares de bachillerato.

Sin embargo, las mujeres presentan mayores porcentajes con nivel de estudios de primaria o sin saber leer o escribir.

Por tanto, podemos decir que, respecto a la tipología de las familias, la actividad laboral y el nivel de estudios existe un sesgo de género, en el que la mujer tiene más personas a su cargo (menores y adultos), principalmente sin pareja, tiene peor acceso a la actividad laboral y una menor formación académica.

Atendiendo a la nacionalidad de los perceptores, esto son principalmente españoles (72%). Los datos correlacionan de manera positiva con los de población, aunque denotan que entre los extranjeros existe una situación de mayor vulnerabilidad socioeconómica, sobre todo entre los nacionales de Marruecos (43,84%) y Rumanía 14,24%). Los extranjeros de origen centro y sudamericano que reciben estas rentas es muy bajo, en su conjunto no superan el 7,4%.

Destacar que en 2018 las suspensiones de la Renta Mínima de Inserción por incorporación laboral fueron 4.710 frente a las 3.310 de 2017. Un buen dato aunque carecemos de las características y duración de estas contrataciones así como el tiempo de permanencia en los mismos.

Y para finalizar, una vez más tenemos que ahondar en un punto negativo y que va en aumento, que es la cronificación de la Renta. El 47,4% lleva más de 4 años percibiendo la RMI y hasta un 6,30% de los perceptores llevan percibiendo esta renta más de 15 años.

Esto nos indica que el sistema está acogiendo a personas a las que no se les puede dejar abandonadas pero que lo que realmente necesitan es otro tipo de prestación y ayuda, lo que podríamos llamar una renta básica vital.