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La discriminación laboral que sufren las mujeres también es violencia

La discriminación laboral que sufren las mujeres también es violencia

UGT Madrid | miércoles, 21 de noviembre de 2018

​Por Violencia de Género se entiende aquella que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad, el desarrollo personal y profesional y la libertad de las mujeres, independientemente del ámbito en el que se produzca.

Para UGT Madrid la expresión más atroz de la violencia de género son los asesinatos de mujeres. Por eso, entre nuestras metas, está la erradicación de la violencia de género en todas sus manifestaciones y en todos los ámbitos.

El hecho de que aún se mantengan las discriminaciones y desigualdades por razón de sexo en distintos ámbitos de la vida social, tanto privada como pública,  no deja de aparecer como un instrumento para mantener el dominio de un sexo sobre el otro.

De ahí que el propio orden establecido para el funcionamiento práctico de la sociedad ofrezca tantísimas resistencias para eliminar las discriminaciones y desigualdades a las que se ven sometidas las mujeres.

Cambiar esa realidad es determinante para la erradicación de la violencia que sufren las mujeres. De igual modo, en el ámbito laboral, donde es en la discriminación y la desigualdad donde radica esta violencia y también tiene su origen.

Hoy el paro tiene rostro de mujer, también la contratación temporal y el trabajo a tiempo parcial. Seguimos hablando de segregación ocupacional, con trabajos diferenciados “de chicas y de chicos”. Todo ello convive con una abultada brecha salarial que es uno de los principales indicadores de las desigualdades que sufren las mujeres en el mundo laboral.

La discriminación de la mujer en el mercado laboral, se produce por el hecho de haber nacido mujer, y es una violencia que convive y alimenta otras como el acoso o la agresión sexual.

La violencia contra las mujeres en el ámbito laboral

La igualdad es un elemento esencial y una herramienta imprescindible para luchar contra la violencia de género dentro y fuera del ámbito laboral. La independencia y suficiencia económica de las mujeres, un aspecto esencial para prevenir y evitar los casos de violencia.

Según un estudio realizado por la agencia de la Unión Europea de Derechos Fundamentales publicado en 2014, basado en 42.000 entrevistas directas, con una muestra aleatoria de mujeres de 28 estados miembros de la Unión europea, el 38% de ellas, con edades comprendidas entre los 18 y los 29 años, manifestó haber sufrido algún tipo de acoso sexual (en los 12 meses previos a la realización de la  entrevista). El 24% de las mujeres de entre 30 y 39 años.

En España, según datos de la Inspección de trabajo, del año 2009 al 2016, unas 2.484 mujeres se vieron afectadas por infracciones en materia de acoso sexual y se efectuaron 1.489 requerimientos y se impusieron sanciones por valor de 237.748 €

Pero este tipo de violencia está muy invisibilizada. Las víctimas tienen grandes dificultades para expresar y comunicar el problema, y aún más para denunciarlo. Las víctimas temen exponerse a represalias y acabar perdiendo el empleo, de forma que sufren el acoso, pero en muchísimos casos no lo denuncia.

Por otra parte las resoluciones judiciales de condena son escasas y las penas para los agresores en la vía penal son muy bajas. La protección penal solo tiene lugar en casos muy graves y las penas son tan solo de algunos meses de prisión.

Mejorar la prevención del acoso laboral por razón de género, informar sobre los derechos de las mujeres víctimas de acoso sexual y por razón de sexo, y facilitar la eliminación de obstáculos para la denuncia tanto en vía interna dentro del empresas como en la vía judicial, es otra asignatura pendiente, de ahí la importancia de establecer protocolos de actuación vinculados a los planes de igualdad y a los convenios colectivos.

La inserción laboral de las víctimas de violencia de género, una tarea pendiente

En cuanto a los incentivos a las empresas para el fomento de la contratación de mujeres víctimas de violencia de género, a través de la bonificación en la contratación a dichas mujeres, hay que resaltar que los mismos tienen un alcance muy limitado y no están siendo realmente eficaces.

El último Informe del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, pone en evidencia la ineficacia e insuficiencia de las políticas actuales para garantizar la inserción y permanencia laboral de las mujeres víctimas de violencia de género. Según los datos contenidos en el mismo, de las 44 víctimas mortales por violencia de género en 2016, solo el 41% de ellas estaban trabajando.

Además, la contratación a víctimas de violencia ha descendido un 0,6% con respecto al año anterior. Del total de la contratación femenina registrada por los Servicios Públicos de Empleo en 2016 (8.763.700 nuevos contratos), solamente 801 contratos, es decir, el 0,009% de los contratos, correspondieron a contratos bonificados para mujeres víctimas de violencia, y sólo 707 fueron suscritos por víctimas de violencia de género.

De éstos, 173 tenían carácter indefinido y 534 de carácter temporal, es decir, el 75,5% de la contratación es temporal, lo que viene a constatar la escasa repercusión de los acuerdos de colaboración suscritos por el Gobierno con las empresas para la inserción laboral de víctimas de violencia.

La evolución en la contratación desde que se computan los datos (2003), muestra cómo apenas un escaso número de mujeres víctimas de violencia de género han podido acceder al empleo a través de un contrato bonificado. 

Según los datos facilitados a UGT por el Servicio Estatal Público de Empleo los Contratos bonificados de mujeres víctimas de violencia de género en la Comunidad de Madrid han sido 120.

CONCLUSIÓN

Debemos recordar que el Convenio de Estambul, sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica de 11 de mayo de 2011 y que entró en vigor en España el 1 de agosto de 2014, en sus arts. 4 a 6 vinculan estrechamente desigualdad y violencia de género, estableciendo como elemento esencial para la prevención de la misma la igualdad efectiva. El art 6 de este Convenio recoge expresamente la obligación de los Estados de aplicar de manera efectiva políticas de igualdad entre mujeres y hombres.

En España sin embargo, estos dos elementos: igualdad efectiva y lucha contra la violencia de género, no van de la mano. Hubiera sido una buena oportunidad para dar cumplimiento a lo establecido en el Convenio de Estambul, aprovechar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género para haber incorporado la adopción de nuevas políticas y medidas dirigidas a la consecución de la igualdad efectiva.

En este sentido, entendemos que el Pacto contra la Violencia de Género no solo no recoge dichas políticas, ni de forma concreta ni suficiente, sino que además supone un incumplimiento por no adecuación respecto de lo establecido en mencionado Convenio en el sentido apuntado. 

Esta lacra sigue cobrándose la vida de demasiadas mujeres al año, y eso es fruto de la desigualdad, la discriminación y la situación de subordinación que siguen sufriendo millones de mujeres. Tenemos que ser conscientes de que no todas las mujeres, ya sean por su condición social, nacionalidad, estatus o circunstancia personal tienen las mismas oportunidades, y son necesarias políticas de acción positiva que corrijan esta situación.

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